Ocurrencias de la ministra de Empleo

Desde que en diciembre de 1982 comenzó la alternancia en el Gobierno de España de dos partidos políticos, el Socialista y el Popular, la cartera de Trabajo y Seguridad Social (ahora de Empleo) ha sido ostentada por doce ministros: siete socialistas y cinco populares. Hasta hace unos meses creía que Jesús Caldera y Celestino Corbacho, de los Gobiernos de Rodríguez Zapatero, habían sido los más ocurrentes, pero compruebo que no les va a la zaga Fátima Báñez, quizás por sentirse fuerte al llevar en el cargo más tiempo que los once anteriores (el que más duró fue Caldera y le faltaron tres días para cumplir el cuatrienio).

Porque lanza ocurrencias, como establecer con carácter general un horario de trabajo que acabe a las seis de la tarde, lo cual es difícil de aplicar en el tejido productivo de España, compuesto es su gran parte por pequeñas empresas, y a la vez propone cambiar el sistema horario del país sin valorar su impacto en nuestra economía. También ha anunciado unos cambios para autónomos de dudosa efectividad y beneficio para los mismos, y la posibilidad de compatibilizar el trabajo a tiempo completo con la pensión de jubilación; amen de crear algo parecido a lo que se conoce como mochila austriaca, sin explicar cómo se compaginaría con la actual normativa sobre las prestaciones por desempleo, ni el coste que tendría para las empresas, que habrían de correr con la financiación en detrimento del aumento de los salarios.

Lo grave es que esas ocurrencias pueden acabar en ley, como ha pasado con el intento de potenciar la natalidad incrementando las pensiones de las mujeres que han tenido más de un hijo, sin concretar que alguno de ellos fuera alumbrado después de 2015. Y con la inclusión (desde 2014) en la base de cotización por contingencias comunes una parte alícuota de la prima del seguro a cargo de las empresas que para cubrir una indemnización en caso de muerte o incapacidad por accidente de trabajo establecen algunos convenios; parte que por ser un seguro colectivo puede variar en función de los trabajadores acogidos al mismo. Por tal inclusión en la base de cotización, el trabajador genera cada mes un derecho a pensiones o subsidios por cuantías que no percibe, ni percibirá; mientras que no lo genera  por lo que cobra en concepto de horas extraordinarias, aunque lo que se cotiza por ellas es un porcentaje mucho más alto. Entiendo que no procede la cotización por esa clase de seguro, obligado para evitar que en un caso de siniestro deje de pagarse la indemnización por insolvencia de la empresa, cosa que llegó a ocurrir cuando la obligatoriedad empresarial no era la de suscribir un seguro, sino pagar la indemnización. Por eso, al estar en una situación similar a la de la prestación por  desempleo, pues no todos los trabajadores hacen uso de la misma, se podría haber establecido una cotización reducida. Sin consecuencias en las prestaciones, sólo para obtener una mayor recaudación para el sistema que, al parecer, es lo pretendido.

Es de esperar que los últimos anuncios de normativa citados sean bien estudiados por los técnicos y los llamados agentes sociales y no acaben en algo contraproducente como lo son los que he explicado.

Fuente: www.bloglaboral.es

Anuncios
Minientrada | Esta entrada fue publicada en DERECHO DEL TRABAJO Y SEGURIDAD SOCIAL y etiquetada , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s